jueves, mayo 24, 2012

Otro desaparecido hincha del Bicho

El domingo 20 de mayo, la Comisión x la memoria del barrio se juntó en la plazoleta Raymundo Gleyzer a construir una baldosa en homenaje a Raymundo Gleyzer, que será colocada el sábado 2 de junio a las 11,30 en Belaustegui y Artigas, donde el periodista y cineasta vivía de chico con su familia.
Participamos de la jornada y charlamos con Greta, hermana de Raymundo, quien nos contó que él era hincha de Argentinos Juniors.


Greta Gleyzer nos cuenta: "Raymundo era hincha de Argentinos, desde pibe. Lo influencio el barrio, porque mi papa no sabia de footbal. Tampoco era muy adicto a la pelota, pero si a la lectura de libros. De vez en cuando iba a la cancha con algun amigo.Hay una anécdota de una tarde de domingo, después del almuerzo, donde nos juntábamos la familia,invito a mi hijo Anibal, su sobrino, a ver el partido. Cuando llegaron, la cancha rebasaba de gente y ya no entraba mas nadie. Se pararon a mirar desde la esquina de San Blas y Gavilan, donde en aquel entonces había una entrada y miraban, como podían, a través de las paredes, por algún hueco.Cuando sorpresivamente la pelota pasa por encima del arco y cae justo en la calle donde ellos estaban. Raymundo decía que se oyo el rebote de la pelota contra el piso.Corrieron a buscarla y emocionado Raymundo la devolvió a la cancha. Pensar que pudo tocarla colmo sus ganas de ver el partido".



viernes, mayo 11, 2012

viernes, abril 27, 2012

Iniciativa para el DAM de la Comisión x la Memoria




La Comisión x la Memoria de La Paternal ha enviado en el mes de abril una iniciativa a la Comisión Directiva y a todos los Vocales (titulares y suplentes) de la Asociación Atlética Argentinos Juniors, para que sea considerada y discutida por nuestros representantes en la AAAJ.

Dicha propuesta se enmarca dentro de la tarea de la comisión por la reconstrucción de la memoria histórica popular, y consiste en que las puertas de acceso al estadio Diego Armando Maradona tengan, cada una, además de su número correspondiente, el nombre de un desaparecido por la última dictadura cívico-militar, que haya sido hincha de la AAAJ.

Los nombres de los hinchas de Argentinos desaparecidos (que nosotros conocemos al día de hoy) son:

Américo Jorge Marchetti
Néstor Julio Sammartino
Gregorio Nachman
Guillermo Moralli
Ernesto “Jaio” Szerszewizs
Héctor Horacio Moreira

Agradecemos los apoyos recibidos, y para aquellos que quieran sumar a esta iniciativa, comunicarse con nosotros en:

Nos juntamos los martes a las 20 horas en el Café La Nueva Andaluza, Camarones 1412.

Comisión x la Justicia y la Memoria de la Paternal y Villa Mitre

lunes, marzo 26, 2012

A 36 años del golpe, banderas en tu corazón



El domingo 25 de marzo de 2012, en el estadio Diego Armando Maradona, donde jugaron Argentinos Juniors y Estudiantes de La Plata, se desplegaron estas banderas por la memoria y la justicia...


martes, marzo 20, 2012

miércoles, agosto 31, 2011

De cómo casi fui hincha de Argentinos Jrs.



De cómo casi fui hincha de Argentinos Jrs.


Por Mempo Giardinelli

Por estos días de agosto, cuando en el Chaco florecen los lapachos, me acordé de mi papá cuando una vez, mirando esos tonos rosa fuerte, casi rojos, me dijo que de no haber sido hinchas de Vélez (él hablaba en plural, incluyéndome) seguramente hubiésemos sido del Bicho Colorado.

¿Por qué? Por cuestiones ideológicas, que para mi viejo –hombre de poco hablar, que apenas terminó el tercer grado– eran fundamentales. La Asociación Atlética Argentinos Juniors, me explicó, era un club de estirpe popular y socialista fundado en 1904, antes que Vélez, Boca, River y muchos otros clubes.

La verdad es que no sé nada de la actual política interna de Argentinos Juniors, institución futbolera que mantiene con Vélez una durísima y tradicional rivalidad. Las hinchadas de ambos clubes no simpatizan y en diversos campeonatos han terminado a las patadas.

Tampoco quisiera que esto que escribo se malinterprete, porque soy orgulloso y fiel velezano, tablonero desde hace años y frecuentador del estadio José Amalfitani cada vez que bajo a Buenos Aires.

Pero la verdad es que en días como estos, cuando mi ciudad se tiñe de ciertos rojos –florecen también las santarritas y los tulipaneros, y pronto será el turno de los chibatos– evoco la mirada transparente de mi viejo y me da por pensar cosas raras. Como que pude ser hincha de Argentinos.

Y es que más allá de motivos familiares y de barrio (mi familia era de Ciudadela y Ramos, y teníamos una tía en Floresta) la razón de peso era la militancia socialista de mi abuelo y su larga prole.

La leyenda quiere –a mí me la contó mi viejo, imagino que bajo un lapacho enfurecidamente rosa– que entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando los marineros ingleses que llegaban al Río de la Plata popularizaron ese juego en el que once tipos se enfrentaban con otros once –corriendo todos detrás de un balón para meterlo entre dos palos con un travesaño encima– casi todos los hijos de los inmigrantes que recalaban en Buenos Aires se aficionaron enseguida.

Muchos eran, obvio, hijos de anarquistas y socialistas, y les importaba un pito si el nuevo deporte venía de la cuna y cuartel del capitalismo mundial. Alcanzaba con llamar pelota al “ball” y aplicar el vocablo “cancha”, de origen quechua, a lo que los británicos llamaban “field”.

En todos los barrios, como en muchas ciudades del interior, brotaban grupos de muchachos que practicaban el juego en arduos desafíos domingueros, y así nacieron clubes y sociedades de fomento. Las ligas locales pulularon y las de Buenos Aires organizaban torneos que, poco a poco, prefiguraron los campeonatos porteños que se llamaron (como tantas otras cosas de la capital argentina) “nacionales”, lo cual nunca fueron.

Según mi viejo, uno de los primeros desafíos importantes apenas despuntó el siglo XX se produjo en lo que es hoy el barrio porteño de La Paternal. Allí, como en todos los vastos suburbios, surgían modestos equipos que respondían muchas veces a consignas políticas en boga. Y en ese barrio había dos equipos llamados Sol de Victoria uno, y Mártires de Chicago el otro. La rivalidad creció hasta que un famoso desafío se jugó un domingo de agosto de 1904, en un campito de Gaona y Añasco. Allí, los Mártires de Chicago les ganaron 3 a 1 a los muchachos de Sol de Victoria. Y debe haber sido un lindo partido, porque al terminar se dieron cuenta de que, además de los pelotazos en la modesta canchita y el común amor al barrio, los unía algo más trascendente: la compartida certeza de que luchar contra las injusticias sociales era tanto o más noble que correr detrás de una pelota. Y entonces decidieron, entre todos, hacer de ambos equipos uno solo, bajo la latinísima consigna que aún perdura: “mens sana in corpore sano”.

Al día siguiente, oficialmente el 15 de agosto de 1904, fundaron uno de los primeros clubes de fútbol de estas pampas, con un nombre pomposo: “Asociación Atlética y Futbolística Argentinos Unidos de Villa Crespo”. Claro que cuando mandaron a fabricar el escudo debieron acortar el nombre porque el Tano que iba a bordar el sello les cobraba muy caro. De esa economía surgió la Asociación Atlética Argentinos Juniors, cuyos colores rojo y blanco, decía mi viejo, tenían que ver con los ideales del Partido Socialista, que ese año colocó su primer diputado en el Congreso de la Nación: el Dr. Alfredo L. Palacios.

Habrá sido por eso que mi viejo, velezano de pura cepa, quería tanto a Argentinos, porque él también era, como repetía, “socialista y de Palacios”.

La vida tiene, como el gran río que es, meandros fabulosos. Sólo ahora, de grande y ante la fascinación que producen los lapachos, me acordé del origen del club de La Paternal y me volvió a encantar.

Lo demás, las rivalidades que trajo el siglo, importan poco. Mi alma futbolera es de mi amado Vélez. Pero sé que mi papá, cuando pibe, pudo disponer otra cosa. Y en ese caso, quizá yo hubiese sido hincha de Argentinoyúnior. Quién sabe.


lunes, marzo 21, 2011

Baldosa x Jaio Szcerzewicz


El domingo pasado, aprovechamos el Encuentro Barrial x la Resistencia y la Memoria, que se realizó en la plaza de la triple frontera (San Martín y Apolinario), para reconstruir la baldosa en homenaje a un hincha del bicho desaparecido: Jaio Sczerzewicz, que pronto reemplazaremos por la baldosa desgastada que se encuentra en San Martín y Juan B. Justo.